En este momento estás viendo 27 Aniversario de Ciudad Sin Ley

27 Aniversario de Ciudad Sin Ley

No iba a ser mi primer encuentro motero, pero si el primero al que iba a ir en grupo, hasta entonces solo Fran el Kanio se había atrevido a acompañarme a alguno donde cuando aparecíamos nos decían todos:

-Joder, ¡habéis venido con las 125!.- (Sí es mi web y aquí si puedo decir tacos jajaja)

Recuerdo aquel jueves cuando me acerqué a la peña a preguntarla Ruma si podía ir con la 125 con ellos, y me dijo que no sabía como iría la gente al Villar, lugar donde se encuentra el club Ciudad sin ley, último pueblo de Córdoba pegando a Sevilla.

No tardó un hermano motero en buscarme por allí y decirme.

-Tio, no te preocupes, yo voy contigo por la secundaria, lo prefiero.-

A la hora y media toda la peña decidió ir conmigo por la carretera secundaria el domingo, lo cual demuestra una vez más el espíritu de esta gente que sin apenas conocerte se van contigo.

El vídeo de la ida lo he aprovechado para contaros como rodar en grupo en otra entrada, pero la historia sigue siendo genial.

Al final Fran pudo venir y se apuntó con nosotros desde la Ciudad Califal por la carretera, haciendo dos grupos.

Aquellos que querían correr más fueron delante en un grupo, aunque algunos miembros se esperaban en los cruces para guiarnos.

El segundo grupo éramos los demás y del cual me dejaron a mi de capitán de ruta… ahí es nada, yo llevando a un montón de tipos barbudos en Harleys y buffff la experiencia fue una brutalidad.

Al llegar el único que no llevaba una custom, aparte de Fran, me dijo:

-Lo has hecho muy bien, los has llevado a un buen ritmo a pesar de llevar la 125 y yo me he amoldado, vengo de invitado y no iba a adelantar a nadie con la R, solo era disfrutar.-

Después, a lo largo del día, fueron otros los que me felicitaron, a pesar de no tener muy claro por qué, pero parecía que hubiera pasado algún tipo de prueba que aún hoy no alcanzo a comprender.

Pero volviendo al lo que nos interesa en esta entrada…

Ciudad sin ley

El club celebraba su 27 aniversario, ahí es nada, en unas instalaciones brutales, con un aire a saloon del oeste y con una cantidad de asistentes bastante nutrida.

No pude hablar con ninguno de los organizadores, no me veo aún con confianza ni autoridad para entrevistar a nadie la verdad, pero lo que si supe es que fue el padre de dos de los fundadores quien cedió el terreno y quien ayudó a levantarlo.

El encuentro de Ciudad sin ley estuvo muy bien, aunque duraba dos días nosotros solo fuimos uno, donde hubo sorteos, comida, bebida, motos, stands de artículos moteros. (Prometo que algún día tendré mi parche de lobo solitario).

Lo mejor de todo es que la entrada gratuita podía tener un precio de diez euros en el que te entraba:

  • Dos bebidas
  • Comida
  • Aperitivo
  • Camiseta

Además parte de lo recaudado ese día por el Club Ciudad Sin Ley iba para causas benéficas, si no recuerdo mal para una asociación de ayuda a personas con Alzehimer. Y lo que son las cosas, unos meses después mi propio tío ingresó en una residencia cercana con esa enfermedad.

La nota divertida fue que en la subasta me tocó un vestido de mujer, que no hubiera dudado en ponerme para echar unas risas, si no hubiera sido por que era una S y yo gasto una XXL, pero se lo regale a una mujer que estaba allí que gastaba esa talla y que quedó muy agradecida.

Pero todo termina, o al menos da espacio para el siguiente paso y nos fuimos.

La vuelta si fue un poco más caótica, pues cada uno se fue yendo cuando quiso y nosotros (Fran y yo) nos volvimos por una carretera comarcal de esas infinitas de la campiña con el sol empezando a caer a nuestras espaldas.

Nuestro destino era ir a Posadas a ver a una amiga, pero la cámara se quedó sin batería, algo que siempre me pasa cuando voy a ese pueblo… pero eso es otra historia más allá de la Ciudad sin ley.

Deja una respuesta