Hoy os traigo una ruta que, aunque no es la más compleja, tiene un encanto muy especial. Nos llevará a la pequeña aldea de Morente, un lugar único donde, cada Navidad, las calles se llenan de seres fantásticos: gnomos, duendes, hadas y un sinfín de personajes que transforman el pueblo en un auténtico espectáculo navideño. Si estáis buscando un destino especial para estas fiestas, este es el lugar ideal para disfrutar de la magia de la Navidad en su forma más original.
El recorrido
Partimos desde Córdoba, tomando la carretera en dirección a Alcolea, para luego desviarnos hacia el Puente Mocho, un punto interesante que marca el inicio del tramo que nos llevará a Villafranca. Esta parte del recorrido, a lo largo de la falda de la sierra, nos ofrece un paisaje de colinas suaves, con algunas curvas que nos invitan a disfrutar de la moto. Aunque la carretera es bastante tranquila, es frecuente encontrar ciclistas en el camino, así que es esencial estar atentos y tomar las precauciones necesarias, especialmente cuando hay tráfico de coches o camiones.
Una vez rodeamos Villafranca, cruzamos la autovía y seguimos por una carretera paralela que nos lleva a Pedro Abad, un pintoresco pueblo que atravesamos sin prisa. A partir de ahí, tomamos una carretera comarcal que se adentra en la campiña. Este tramo es especialmente bonito, pero hay un punto algo oscuro y peligroso: un paso bajo las vías del tren con poca visibilidad. En este paso, tuve un pequeño susto al encontrarme con un camión de frente, así que recomiendo estar muy atentos.
El destino: Morente
Finalmente, llegamos a la aldea de Morente, donde podemos aparcar las motos cómodamente y adentrarnos a pie en sus calles. Aquí la Navidad se vive de una forma muy peculiar, con todo tipo de adornos y una atmósfera encantadora creada por los vecinos que dan vida a los personajes fantásticos que recorren el pueblo. Es una experiencia que hay que vivir en persona, y que os aseguro, no os dejará indiferentes.
Un pequeño inconveniente
Eso sí, debo mencionar que, aunque el pueblo es encantador, no encontré ningún lugar donde comer o tomar algo, más allá de la modesta asociación de vecinos. Pero no os preocupéis, ya que la ruta en moto tiene tanto de belleza que el pequeño contratiempo no quita un ápice a la aventura.
Si buscáis una escapada diferente, llena de magia y naturaleza, no dudéis en seguir esta ruta. La combinación de paisaje, festividades y el encanto de Morente lo convierten en un destino inolvidable para cualquier amante de las motos y la aventura.







